De los amores imposibles, aplazados, los que no se dieron ni se darán, los desencuentros, los desamores, los que nunca amaron y los que amamos locamente sin que hubiera sido recíproco.

Me alimentaron por un tiempo de una manera rara las historias innumerables contadas por seres que llegaron a bañarme con sus lágrimas causadas por su roto corazón. Escribí de madrugada, acompañada por las voces de Brandon Boyd, Alanis, Miguel Bosé y Carole King, después de inspirarme un poco al hablar con uno de esos amores imposibles, aplazado, que no se dio ni se dará.


Viví nuevamente mis historias y las de los demás, escribí mi futuro, apasionante sí, pero más amargo que dulce. Ahora quiero vivir de amor simple, libre, grande, completo, aquel que te eriza, que te quema y que se da en la mirada tierna de tu hijo recién levantado, en un roce, en una sonrisa compartida después de ver una nube viajando y dejando ver la estrella más brillante del cielo, el que siente Fito por ella en un vestido y un amor, el abrazo de tu madre para agradecerte tu compañía, quiero diseñar una nave que nos lleve a recordar el gozo básico de la vida, porque no podemos olvidar que lo único que necesitamos es el amor.




jueves, 13 de noviembre de 2014

De la muerte y la paz

Suena mi celular, es mi padre contándome sobre la muerte de su mejor amigo. Mientras me acerco a la ventana de mi casa y como un regalo del universo veo en el atardecer, como se alza la sierra nevada entre dos nubes magnificas, le doy gracias al universo y a la divina energía, que algunos llaman Dios, el estar viva y poder apreciar su indescriptible amor, sentí también la universalidad, el más allá y el más acá, lo micro y lo macro, el lugar donde nace mi energía, mi alma, mi vida y el lugar donde se une con el todo. Me acordé del día que conocí a este hombre, sonriente, agradable, inteligente, bailarín, siempre positivo. Me alegré mucho de que fuera amigo y compañero de mi padre, podría animarlo e incentivarlo a que sonriera un poco. Hoy le dije a mi padre, que no se sintiera mal por su amigo, era una persona en paz, y se fue sin dolor, sin resentimientos, con una sonrisa de despedida. Cuando la muerte, ese momento que muchos temen y a otros aterra, nos guiñe el ojo en algún acercamiento, nos sensibiliza, replanteamos muchas cosas de nuestra existencia, de la forma en como hemos decidido vivirla. Pero al cabo de un tiempo, volvemos a lo mismo y a vivir muchas veces de la forma en que no somos felices. Todos estamos en un proceso de despertar de la conciencia, de una u otra manera, la bondad, la aceptación, el reflejo de mi alma en el otro, el ser considerado, y respetuoso nos permitirá experimentar esa paz que tanto anhelamos, claro está, seguimos viviendo en un mundo material, queremos trabajar, comer, ser exitosos, obtener reconocimientos, sentirnos amados por las personas que creemos amar, estudiar, aprender cada momento. La cuestión, es encontrar ese equilibrio, y cuando nos llegue más cerca ese guiño poder dar gracias y estar felices por nuestra nuevo cambio de energía.