De los amores imposibles, aplazados, los que no se dieron ni se darán, los desencuentros, los desamores, los que nunca amaron y los que amamos locamente sin que hubiera sido recíproco.

Me alimentaron por un tiempo de una manera rara las historias innumerables contadas por seres que llegaron a bañarme con sus lágrimas causadas por su roto corazón. Escribí de madrugada, acompañada por las voces de Brandon Boyd, Alanis, Miguel Bosé y Carole King, después de inspirarme un poco al hablar con uno de esos amores imposibles, aplazado, que no se dio ni se dará.


Viví nuevamente mis historias y las de los demás, escribí mi futuro, apasionante sí, pero más amargo que dulce. Ahora quiero vivir de amor simple, libre, grande, completo, aquel que te eriza, que te quema y que se da en la mirada tierna de tu hijo recién levantado, en un roce, en una sonrisa compartida después de ver una nube viajando y dejando ver la estrella más brillante del cielo, el que siente Fito por ella en un vestido y un amor, el abrazo de tu madre para agradecerte tu compañía, quiero diseñar una nave que nos lleve a recordar el gozo básico de la vida, porque no podemos olvidar que lo único que necesitamos es el amor.




martes, 3 de junio de 2014

De la búsqueda de la felicidad

A propósito de la visita de Tal Ben Shahar, el famoso gurú de la felicidad, docente de la Universidad de Harvard, nació en mí una inexplicable ansia por compartir la búsqueda personal de lo que para mí fue durante mucho tiempo, una utopía. Siendo una chica promedio, buena estudiante, con trabajo en una de las mejores universidades de la costa, físicamente sana, alegre, amiguera, me di cuenta a los 25 años que no era feliz. No lo veía tan mal, muchas de las personas que me rodeaban hacían lo mismo y tenían lo mismo que yo, así que pensé que eso de la felicidad era sólo para los ricos o las mujeres con maridos perfectos. Puedo decir que mi vida se partió en dos cuando decidí tener a mi hijo Sebastián, llenó de luz mucho de ese espacio vacío en mi corazón, aunque seguía ansiando algo que terminara de llenarlo y cómo buena colombiana contemporánea del sagrado corazón, pasé del catolicismo al cristianismo y cómo fiel ciudadana global posmoderna pasé también por los diferentes tipos de budismo, buscando la chispa adecuada ;) . En el 2008, a través de uno de los seres que más amo, mi hermano Luis Fernando, llegó a mis manos el famoso “Secreto” o la ley de la atracción, lo vimos alrededor de 100 veces creo, después de la décima vez asegurando febrilmente que ya sabía y entendía cómo encontrar mi felicidad, inicié diferentes rituales, oraciones, afirmaciones que me iban a llevar a cumplir esa meta en todas las áreas de la vida, pero nada pasaba. Libros como El poder del Ahora, Los cuatro Acuerdos, llegaron sin buscarlos (aunque ahora creo que alguno de esos rituales hizo efecto) Pero los más satisfactorio fue comenzar a valorar a esas personas maravillosas que el universo había puesto a mi lado y que antes no alcanzaba a ver su aporte y enseñanza a mi vida, aunque todavía no sentía que había alcanzado esa cosa abstracta que tanto anhelaba. En Octubre de 2010 mi madre viajó a Bogotá donde estábamos viviendo mis hermanos y yo, para compartir con nosotros su decisión de separarse de nuestro padre. Fue un golpe duro, después de casi 30 años de matrimonio, mi mamá dejaba a mi papá confirmando todos los pronósticos que la familia hizo años atrás sobre la relación, ya que “20 años de diferencia, en algún momento, se van a sentir”. A pesar de ese momento tan raro e incómodo que enfrentamos esa tarde, realizamos otro ritual loco de esos, mi madre nos dijo que debíamos escribir todo lo que anhelábamos de una pareja, la persona perfecta para nosotros, descrito específico y al detalle, Fue un trabajo hecho a conciencia. Con toda la esperanza puesta en ese papel, leyendo cada vez que me acordaba, me acompañó durante 3 largos años, esperando que la persona a la que amaba en ese momento cambiara o que llegara ese nuevo ser perfecto. Después de leer millones de estados y fotos en redes sociales, libros, artículos que hablan sobre el tema, me doy cuenta que este último año de la búsqueda de mi felicidad ha sido bastante turbulento y después de muchos golpes, buscados por una estructura mental y espiritual en desarrollo, teniendo claro que ninguna persona me va a dar lo que anhelo, puedo decir que esa búsqueda terminó, porque simplemente entendí que la felicidad es un estado inconstante creado por momentos, que sí, estará más presente si sigues los consejos de los gurúes: ser solidario, respetuoso, ser constante en mantener tus relaciones, sanas, sólidas y estables, tener propósitos claros en la vida, que ante todo valore y ayude al progreso de los demás, tratar a los demás cómo quieres que te traten a ti, Pero que nunca podrás guardarla en una cajita de oro para preservarla por siempre. Para finalizar una reflexión de Tal Ben-Shahar: “Tu pareja tiene dos problemas, el primero es que no es perfecto y el segundo es que La pareja de tu pareja tampoco lo es”. Ni nuestras parejas, ni nada lo es, pero si comenzamos a ser pacientes, constantes, persistentes en mantener el equilibrio, el amor y el respeto, nuestro corazón sólo anhelará que esos momentos de compartir con los demás sean de mucha más calidad y trabajará para que así sea.

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