
MIS PIES EN EL GUATAPURÍ
Un piso de piedras chinas me sostiene, mientras la corriente fría acaricia mis pies de manera casi imperceptible. Cierro mis ojos, entra luz a través de mis dedos, sube por mis piernas iluminando mi interior, se queda en mis entrañas, quemándome con mariposas amarillas, sube a mi pecho y lo expande hasta reventar, abro mis ojos y estás tú sonriendo y tus ojos tienen la misma luz que recorrió mi cuerpo.
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